La historia de Benposta Nación de Muchach@s en el Mundo está escrita por miles de vidas que, durante más de 60 años, han transformado la angustia y la exclusión social en esperanza y lucha por los derechos fundamentales de niños, niñas y jóvenes. Esta historia comenzó en Ourense, España, con el sacerdote Jesús César Silva Méndez (Padre Silva), quien, junto a un grupo de adolescentes y una moto, creó lo que inicialmente fue conocido como la "Ciudad de los Muchachos",
más tarde llamada Benposta Nación de Muchachos. A través de esta experiencia social, Benposta ha dado voz y visibilidad a quienes más lo necesitan, generando un impacto que ha trascendido fronteras, llevando un mensaje claro: la lucha por una vida digna y el reconocimiento de los niños y jóvenes como sujetos sociales.
Benposta tiene como misión principal diseñar y desarrollar proyectos y programas que promuevan el reconocimiento de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes como sujetos sociales en una dinámica de restitución de sus derechos fundamentales. A través de su acción, se busca restablecer la dignidad de los menores en contextos de vulnerabilidad, promoviendo una vida sin explotación ni violencia.
Nuestra misión no solo se enfoca en proyectos, sino en transformar realidades, atendiendo a los niños y jóvenes que sufren las consecuencias de la exclusión social, el conflicto armado y la pobreza. Las vivencias reales de los miembros de Benposta, con rostros y nombres propios, han cambiado los destinos de muchas personas, ofreciendo nuevas posibilidades para que los jóvenes construyan un futuro más justo y esperanzador.
La visión de Benposta es clara: defender y promover el derecho de los niños y niñas a una vida digna, a través del respeto a su dignidad y el reconocimiento de su papel como sujetos sociales. Creemos firmemente que todos los niños y jóvenes deben tener las mismas oportunidades para soñar y crecer, sin importar su contexto social o geográfico.
Somos los muchachos y muchachas de la tierra, que vamos por el mundo con las manos unidas; porque no queremos que otra guerra envenene las noches ni oscurezca los días. Y por eso Señor del Universo, te pedimos la victoria en la lucha: Victoria sobre el hambre que impide a muchos pueblos bendecir el pan de cada día, Victoria sobre el oro que construye ciudades sin alma mientras los campos estériles se erizan de cardos; Victoria sobre el vicio que mata la cultura y envilece el amor.
Y justicia para tanta gente que sobrevive en medio de la explotación. Y por eso Señor del Universo te pedimos la paz, la paz que prometiste a todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Sí todos los hombres y mujeres del mundo, se diesen la mano ninguno podría oprimir a su hermano Sí todos y todas miras en al Cielo no habría en el mundo miseria, opresión ni duelo. Sí todos y todas orasen juntos a Dios, El mundo sería una estrella de paz, justicia y amor.
Benposta en Colombia ha consolidado su identidad a través de su expansión y presencia en distintas regiones desde su fundación en Tocancipá, Cundinamarca, en 1974. En 1980 trasladó su sede a Bogotá, y en 1983 estableció la sede Regional Llanos en Villavicencio para atender emergencias que afectaban a niños y adolescentes. En 1989, extendió su labor a Montería (Córdoba) y Riohacha (Guajira), enfrentando la violencia político-social. La sede de Montería se consolidó como Benposta Regional Caribe en el sector Cantaclaro, mientras que Riohacha fue suspendida temporalmente.
En 2012, la Asamblea General autorizó la independencia jurídica de las sedes de Córdoba y Meta, permitiendo su consolidación como organizaciones autónomas. Hoy, en 2024, Benposta Colombia cuenta con tres sedes con identidad jurídica propia: Benposta Nación de Muchachos Colombia (Bogotá), Benposta Regional Caribe (Montería) y Benposta Regional Llanos (Villavicencio), todas guiadas por los mismos principios fundacionales y un espacio permanente de diálogo y coordinación.
Benposta en Colombia se ha destacado por su compromiso con la niñez y la juventud, adaptándose a las necesidades de cada región y fortaleciendo su impacto social. Cada sede opera de manera autónoma, pero comparte los valores y principios que han guiado a la organización desde sus inicios. Este modelo de trabajo ha permitido generar procesos sostenibles, promover la participación comunitaria y ofrecer soluciones concretas frente a problemáticas sociales, convirtiendo a Benposta en un referente de transformación y esperanza en el país.
Las tres sedes mantienen los mismos principios fundaciones y un espacio permanente de diálogo y coordinación.
Benposta es una organización dedicada a la defensa y promoción de los derechos de niños, niñas, adolescentes y jóvenes, creando espacios protectores y oportunidades para una vida digna, basada en la participación activa y el compromiso social.