Benposta Colombia recibe el reconocimiento de crímenes de guerra por parte del último secretariado de las FARC-EP y reafirma su compromiso por la protección de los proyectos de vida de la infancia fracturados por el conflicto armado en Colombia. Reconocer que el reclutamiento fue una “equivocación de la dirigencia” que propició “matar el futuro” es el punto de partida que Benposta ha señalado durante años. Los testimonios ante la JEP confirman que detrás de cada niña, niño o adolescente reclutado había un proyecto de vida legítimo que fue interrumpido o distorsionado por una guerra impuesta. Hoy, alzamos nuestra voz para que este proceso de paz asegure que las niñas, niños y adolescentes de Colombia recuperen su capacidad de soñar, viviendo en entornos donde la dignidad sea la regla y no la excepción.
Que el último secretariado de las extintas FARC-EP reconozca ante la JEP que el reclutamiento sistemático “nunca debió ocurrir”, que se les arrebató la “esencia de su niñez” y se les expuso a contextos de muerte y hostilidad, valida el dolor de miles de niñas, niños y adolescentes, cuyos proyectos de vida fueron devastados. Desde la práctica y perspectiva de nuestra organización, vemos este paso hacia la verdad como un cimiento fundamental para una restitución integral que logre devolver a las víctimas la dignidad que les fue arrebatada por los malos tratos y las violencias sistemáticas ejercidas durante este episodio del conflicto.
Este, es el peso de una verdad dolorosa y los testimonios presentados confirman que el reclutamiento no fue un hecho aislado, sino una política que incluyó a menores de 18 y 15 años, sometiéndoles a trabajos forzados, tratos crueles, abortos y planificación obligatoria, ejecuciones sin juicio previo, entre otros crímenes de guerra. Los líderes de las extintas FARC-EP han admitido una omisión en sus deberes, reconociendo que no protegieron a las niñas, niños y adolescentes de violencias internas devastadoras. Desde Benposta Colombia, como organización defensora de derechos, subrayamos la gravedad de la admisión sobre violencias reproductivas, donde la planificación obligatoria y los abortos forzados dejaron huellas físicas y psicológicas indelebles, especialmente en las niñas.
Reconocemos el compromiso de los firmantes hacia una reparación que sane las heridas con la búsqueda de las hijas e hijos desaparecidos e insistimos en que es imperativo actuar para cesar la zozobra de las familias que aún “encienden velas” por quienes nunca regresaron del conflicto. Coincidimos con los comparecientes en que el daño es profundo, manifestándose en traumas que afectan el sistema nervioso y la salud mental de quienes hoy, siendo adultas y adultos, aún cargan con las marcas de una guerra impuesta.
La niñez no es lugar para la guerra y hoy, queremos seguir alzando nuestra voz con un llamamiento claro a la No Repetición. El reconocimiento respecto a que el reclutamiento fue una “equivocación” que propició “matar el futuro” debe resonar en todo el país. Benposta Colombia hace un eco por la urgencia de una colaboración transversal por parte de las organizaciones de la sociedad civil, ONGs, instituciones gubernamentales y el Estado que incluya a los grupos que hoy siguen en armas, para que ningún niño o niña sea obligado/a a ser separado/a de su hogar, ni cargado/a con responsabilidades que no le corresponden.
Reafirmamos que la infancia tiene el derecho inalienable de imaginar un futuro posible; a crecer junto a su familia, a disfrutar de la escuela y del juego. Exigimos al Estado generar condiciones dignas para que nuestras niñas, niños y adolescentes crezcan libres de miedo y con la posibilidad real de construir futuros distintos. La paz solo será posible cuando la capacidad de soñar de nuestras niñas y niños esté plenamente garantizada y pueda ser un territorio digno, alegre, vivo y sin miedo.
Más información en el comunicado de la JEP (conózcalo haciendo click aquí).
Benposta is an organization dedicated to defending and promoting the rights of children, adolescents, and young people, creating protective spaces and opportunities for a dignified life, based on active participation and social commitment.